
Llego al punto final del libro. Es ese momento terrible en el que a uno se le genera una sensación de vacío por algo que se acaba pero que queda latente. El libro del que vamos a hablar, deja varias cosas en uno. Muchas imágenes y elementos para pensar y re-pensar. Aunque es de fácil lectura y muy atrapante, tiene una carga emotiva impresionante. Primero por su cercanía a la realidad tanto espacial como histórica. Para dar una idea, si tuviéramos que resumir el libro en pocas palabras, tendríamos que decir que es sobre la infancia en un barrio pobre en al década del 90’. Saquen sus conclusiones a partir de ahí. Es terrible encontrarse con esa realidad, y más todavía si el que tiene la palabra es un niño, protagonista de esta situación.
La novela se llama: Las garras del niño inútil de Luis Mey, editado por Factotum ediciones. Este autor es un joven escritor, que tiene en su haber éste y un libro más, llamado: Los abandonados. Parece tener una prometedora carrera, teniendo en cuenta su prosa sencilla y cargada de sentimiento.
Las garras del niño inútil es una historia desgarradora (no en vano el titulo alude a las garras), es la narración de un niño que crece en los noventa, e ntre el margen de una villa y las casas paquetas de un barrio, bajo la sombra de la cruel figura del padre (al parecer la pareja conceptual que acompaña al protagonista y pone en marcha la historia es: el Lugar y la figura del Padre). Éste es un hombre enigmático, cruel y borracho, del cual emana toda la violencia y la locura en la que se sumerge su familia. Una violencia que se contagia, tanto a su mujer, como a sus hijos, incluso llega a pegarnos a nosotros los lectores. Así se traza en la historia el retrato de una familia argentina, una de tantas.
A cada momento la novela lo atrapa a uno y lo adentra en la vorágine que vive esta familia; sintiendo la angustia y el maltrato en el que están inmersos el protagonista y sus hermanos, haciendo que resulte imposible abandonar el libro e irse a dormir, queriendo a cada momento ver hasta donde llega la historia. Escrito con una gran sensibilidad, con un uso del lenguaje que nos hace leer que es un niño el que nos cuenta su historia, reflejando la infancia terrible de un niño argentino que, a diferencia de miles, en esta oportunidad tiene voz.
A la vez de darnos este panorama desgarrador, también nos da una salida. Un elemento al cual aferrarnos en el vacío que deja el fin de la lectura.
Ramiro Bugarín