22 feb 2011

Como una caja negra


Terrible. Atroz. El lento devenir del ser, en su nada, en un ensimismamiento total. Perdiendo lo que lo identifica y lo individualiza: el recuerdo de su vida, de sus actos, de sus amigos y parejas. Lento, de a poco, inconciente M.L. pierde la memoria de nombres, hechos, actos. Solo le queda la formalidad, la cordialidad, la capacidad de traducción y más cosas que Sylvia Molloy va recolectando en pequeñas anécdotas, como una bitácora de la desmemoria. La paradoja de llevar un registro de alguien que ya no puede recordar, una manera de forzar la memoria, intentar quedarse con algo frente a una enfermedad que avanza y nos deja desamparados frente a una persona a la que ya no tenemos acceso. Para la cual uno no representa nada, quizás sólo un nombre. Y tal vez, ni siquiera eso.

“Desarticulaciones” de Sylvia Molloy ,publicado en el 2010 por la editorial Eterna Cadencia (una de las pequeñas grandes editoriales que va creciendo en el país), nos introduce en una sumatoria de textos que escribe durante la enfermedad y el lento deterioro de una amiga y ex pareja, M.L.. Son como una especie de recopilación de momentos para rescatar a su amiga del olvido “para hacer durar una relación que continúa pese a la ruina, que subsiste aunque apenas queden palabras”. Y a la vez como modo de probarse que ella no olvida, de enfrentarse a la enfermedad y ganarle. Una manera de consolarse ante la desconexión de la realidad que sufre M.L, la desconexión que se produce entre ellas, de la vida que pasaron juntas alguna vez.

Molloy nació en Buenos Aires, ha ejercido como critica literaria y es autora de las novelas El común olvido y En breve cárcel. Actualmente reside en EE.UU. y es profesora en la universidad de Nueva York.

Se podría decir que le libro abre muchas puertas, genera muchas búsquedas. Hay varios planteos que se suscitan a partir de M.L.. La relación entre el lenguaje y la memoria, la lengua y la patria, el abandono y la culpa. Incluso la clara e infaltable evocación a Borges, con el paralelismo que se da entre el personaje Borgeano Funes, el memorioso, y M.L..Ambos en iguales condiciones de postración, pero a diferencia del primero quien recuerda cada detalle de cada segundo de su vida, la segunda va perdiendo, poco a poco, todos los recuerdos de la suya.

Pero con la perdida que sufre M.L, se va una parte de Molloy. Por eso, quizás, esta bitácora, esta manera de registrar todo lo ultimo que queda de M.L.. Intentando salvarla y salvarse de la desmemoria o el olvido.

Ramiro N. Bugarín


Para leer un poco más:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-20776-2011-02-15.html

http://blog.eternacadencia.com.ar/?tag=sylvia-molloy