14 abr 2011

In memoria


El pasado viernes 11 de marzo falleció David Viñas. Tenia 83 años y era un escritor e intelectual argentino que nos dejo muchísimas cosas, un legado enorme. Incluso nos cambio la manera de pensar, tanto la literatura, como la política y la realidad social. No fue una noticia que haya llegado a conmocionar como otras muertes de personajes argentinos, tuvo la inmerecida fortuna de quedar opacada por la tragedia Japonesa. Hubo, sin embargo, algunos que escribieron unas palabras de adiós a David, recordando algunas partes de su vida. Educado con monjas y militares, fue presidente de la FUBA, estudio Letras en la UBA solo por que no podía cursar historia por que se le superponía con el trabajo. Fue co-creador con su hermano Ismael de la revista Contorno (hay una edición facsimilar editada por la biblioteca nacional que vale la pena hojearla) que se encargo de hablar de todo, incluso de política, contra los “gorilas” y los peronistas. Estuvo exiliado en la última dictadura militar, de la cual sus hijos fueron victimas. Estas son a penas pequeñas palabras de una vida enorme y fructífera. Escribió de todo: teatro, crítica, ensayo, literatura. Dio vuelta la critica literaria a partir del libro titulado “Literatura argentina y realidad política. De Sarmiento a Cortazar”. Escribió novelas como “Dar la cara”, “Hombres de a caballo”, “Cuerpo a Cuerpo” y otros tantos textos más.

Un mes antes de su muerte yo había terminado de leer ésta última, es el único libro que leí, hasta ahora. Creo que puedo decir sin vergüenza que al principio de la lectura no entendí nada, sin embargo no dejo de atraparme a cada segundo. Es un texto difícil, lleno de voces y a sus personajes los muestra en sus mil facetas. Los hace humanos y con la característica de tener varios costados. Los hace reales. Los hace cuerpo.

A un periodista le encargan hacer una columna/ investigación sobre un general, y asi se desata todo el conflicto, en el retrato de este general. Una novela que pone a esos dos personajes en oposición mostrando todas sus gamas y tonos. Se escribió en el exilio, y tiene un claro reflejo de la situación argentina en los años 70’-80’ y una interesante reflexión sobre el dilema de mandar o escribir. Periodismo y poder, un tópico que aun hoy en día sentimos que se nos hace piel.

Todos los que escribieron sobre Viñas en estas semanas estuvieron de acuerdo con algo, que él hacia cuerpo la literatura. De eso, en esta novela, no hay duda.

Más que recomendable leerla, mas todavía leerlo a todo David. Yo, por mi parte, sé que lo voy a hacer.

Ramiro N. Bugarín

9 abr 2011

Los Nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.


De Eduardo Galeano