
“La vergüenza de ser un Hombre ¿hay acaso alguna razón mejor para escribir?”
Gilles Deleuze
Me lo imagino sentado en la butaca marrón, frente a la inmensa pantalla del cine, disfrutando de Rita Hayworth o de otra famosa actriz hollywoodense. Codo a codo a una señora de barrio, ambos obnubilados por el film. Así me lo imagino a Manuel Puig., nutriéndose del material popular que ingresan en sus novelas y en las cuales se transforman de sentido o adquieren un plus de valor.
En “El beso de la mujer araña”, la relación que se va generando entre los dos personajes principales, está marcada por las narraciones de diferentes películas por parte del personaje homosexual al militante político de izquierda, mientras ambos están presos. Sin embargo estas narraciones son solo un aporte, un medio que nos mueve hacia el verdadero tópico del relato. Es el material que va afianzando la extraña relación de los dos hombres, ente las cuales, pereciera haber, un abismo y a la vez nada que los separe. Se plantean como contra caras de estereotipos de hombres. Hay una posible pregunta subyacente sobre la hombría. Intentado poner por un lado el hombre-macho que es un valiente, que va por la revolución del país, y en eso arriesga la vida, y por el otro lado el hombre-homosexual, leído en clave de hombre-mujer, apegado a su madre y cumpliendo un rol de dominado y hasta de cobarde. Pero son roles, que en esta búsqueda y planteo sobre la hombría, terminan subvirtiéndose y lo que parecen dos estereotipos definidos y marcados hasta por el cliché, entran en una profundidad en la que los roles no son tan claros ni tan definidos.
Hay en ello una reflexión sobre el papel de la mujer o el homosexual – pensándolos en una misma categoría- en la militancia política argentina. Una crítica y reivindicación. Una reflexión de la propia sociedad argentina en su más arraigado machismo, que hasta incluso se transfiere a las esferas más progresistas, como los movimientos revolucionarios.
Se puede leer como los materiales cotidianos, populares y, hasta, de baja categoría en lo artístico se aúnan en esta novela (y en toda su obra) para generar una trascendencia artística y una reflexión social que convirtieron a Manuel Puig en uno de los mejores novelistas argentinos.
Se puede leer y se debe leer, porque no sé si hay alguien que lo haga mejor que él.
Ramiro N. Bugarín
