17 oct 2011

Calculos

Hay un hombre que se sienta en un escritorio, abre el primer cajon y saca unos papeles. Abre el segundo cajon y saca una calculadora. Abre un tercer cajon y saca una lapicera. Ordena los papeles, escribe algo, ahce una lista, quizas dos. Levanta la vista y se tira hacia atras en la silla, mira el techo, mira la ventana, luego la puerta.
En la habitacion esta solo. Mueve la boca, parece que hablara solo, como si contara. Esta sumando. Escribe cifras y cifras, una tras la otra, ordenadas con puntos y referencias. Hace varias columnas precedidas por titulos. Escribe y esribe hasta llenar cerca de cinco carillas. Una vez que termina deja la lapicera, abre el cajon busca algo, no lo encuentra, o quizas no lo saca. Hace un ejecicio con los dedos mientras tiene la mirada perdida en el cuarto. Esta como pensando, pero no piensa en nada especifico, son como miles de imagenes que se le vienen a la cabeza y se van antes de ser mas claras.
Se tira un rato sobre la silla, pone las piernas arriba del escritorio y se va durmiendo. Ronca, sueña con cuentas y listas, y mas listas. Se despierta de repente, como si se hubiera acordado de algo. Abre el cajon toma la lapicera que habia guardado, escribe otras cinco hojas con lsitas, cifras y membrete. toma la calculadora y comienza a mirar las hojas y pasar las cifras al aparato mientras suma, resta, multiplica, divide. Saca mas hojas y escribe las cifras que la calculadora va generando, borra y vuelve a sumar, multiplicar, dividir, restar. Esta horas y horas, escribe como enfervorizado, en algun momento todos sus movimientos se convierten en casi una pantomima, escribe y usa la calculadora pro incercia. Los numeros se le mezclan, todas las lsitas pierden sentido. Tiene sueño, los ojos se le cierra, peor ahce un esfuerzo y sigue.
Despues de escribir otras tantas hojas usando la calculadora llega a una cifra total. La anota en una hoja en blanco y en numeros gigantes. La mira absorto, puede ser una fecha o representar una cantidad de personas, no se sabe bien.
Lo unico que llega hacer es largase a llorar. Llora y llora. Guarda todo con lagrimas en los hojas, se tira para atras en la silla, apoya los pies en el escritorio, mira alrededor en la habitacion, por la ventana, la puerta.Sigue llorando.
Se duerme. Se duerme llorando.

3 oct 2011

Ser virtual


El libro Farenheit 451 de Ray Bradbury se edito por primera vez en 1953. A grandes rasgos la trama del libro se resuelve en un hombre que tiene una profesión típica que se ejerce de manera atípica, es un bombero que en esta sociedad se dedican a prender fuego las cosas, y no cualquier cosa, sino en especial los libros: “Fahrenheit 451… temperatura a la que se enciende el papel, y arde”.
En un momento dado uno de los bomberos, el personaje principal mientras trabaja sufre un clic que le cambiará la vida, radicalmente. Una especie de iluminación en su rutinario trabajo que le da su conciencia de clase, o le muestra a quien sirve su trabajo.
Pero mas Allah de ello lo que llama la atención del libro es la actualidad. Lo que de alguna manera se pone de relieve es como hay un sistema en la sociedad que esta constantemente controlando su fuente de potencial rebelión, la cultura. Ese arma que puede generar la desestabilización del sistema. Y en esta cruzada por la manutención de un orden represivo, por una entidad que en el libro nunca queda claro quien es (imagen del gran hermano de Orwell) se pone en juego todos los mecanismos para la limitación del hombre en un hábitat determinada.
Lo que más llama la atención es el papel de los medios en una escena clave de la novela: el hombre se logra escapar y el gobierno en su persecución, para demostrar su poderío y su total control recrea una escena televisiva en que se muestra como un doble del personaje principal se resiste a ser arrestado y por lo tanto se lo reduce.
Dos cosas me llaman la atención, una es el lugar de la reproducción masiva como forma de ser: lo que sucede en la televisión es lo que sucede - me resuena al cuento de Bustos Domecq “esse est percipi”, “ser es ser percibido”- por lo tanto si el hombre muere en la televisión, muere en la realidad (si es que existe una realidad fuera de la virtualidad tecnológica). La segunda es que este libro en marcado en su época es entendible bajo los sistemas represivos, y tras la salida de la segunda guerra, marco histórico que lo pone en serie con 1984 de Orwell. Lo que no entiendo es por que se siente tan raramente actual, esta vida que es vida en el momento en que es virtualizada, la manipulación informática de los medios (es lo que se dice que es); todo esto cuando supuestamente ese marco histórico es tan lejano, y vivimos en una sociedad plenamente… ¿libre?
Ramiro N. Bugarín