28 nov 2011

El arte y el amor.

Para leer sobre lo despiadado del amor, el egoísmo de los seres humanos, lo intrincado de las relaciones humanas, sobre los artistas, los campos rusos, las relaciones de una madre y un hijo, la juventud, la perdida de la juventud, sobre la crueldad y mucho mas, todo lo podemos encontrar conjugado y condensado en la obra de teatro La gaviota de Antón Chejov.

Es un autor complejo que logra en una obra compacta poner en escena a varios personajes que se relacionan entre sí, desde sus complejos, desde sus deseos íntimos y desde lo peor de sí. Logra ponernos en la piel de cada uno de ellos, entenderlos a partir de los parlamentos que declaman y reponer a partir de nuestra condición humana todo lo que no dicen, todo lo que antecede a las palabras.

Pareciera, a la vez que retrata una época específica, lograr encontrar un punto de contacto entre la reflexión sobre el arte, el amor y la relación entre una madre y un hijo, artistas los dos. El arte en esa relación es lo que los opone, lo que los hace detestarse. Los que nos hace ver al público una acentuación del Edipo, que inicia un circulo vicioso. Un hijo que se hace escritor para buscar desesperadamente el amor de una madre, que es actriz mayor, que no se lo da por que busca desesperadamente el amor de un hombre que a su vez es el escritor mas reconocido, que busca el amor de una joven actriz. Un hijo enamorado de una madre, enamorada de un padre, enamorado de su hija, el complejo psicoanalista puesto al mayor de los funcionamientos y la tragedia dada por que ninguno ocupa el lugar que le gustaría ocupar.

El arte y el amor con todo lo que conllevan se unen, se equivalen en esta obra. Se reflexionan mutuamente, en un juego de espejos que siempre esta rompiéndose y armándose. Que siempre muestra como las dos cosas terminan siendo un artificio.

La gaviota pasa a representar la posibilidad de libertad que brinda un amor, y que a la vez prohíbe otro amor. Parece quedar el arte como escapatoria, como calmante de las penas, pero ni siquiera funciona como placebo. Queda el arte como ultima perdición, como ultima frustración.

Así declama, quien ha perdido todo:

“Soy una gaviota…no, soy una actriz”

Ramiro N. Bugarín

Estar y Ser

Están Perdidos
Están andando
Están por ahí
andan borrachos.

Están consumidos
Están dormidos,
Están en cualquiera.
Andan descalzos

Son y no son
Están y no están.


Están siendo lo que no son.

17 nov 2011

Más que tu perfume


Me dejaste mucho más que tu perfume
en mi pulover.
Me dejaste tu presencia acosandome
en cada lugar de mi cuerpo.
me dejaste más que un nudo
en el estomago,
me dejaste más que una compañia,
más que un lugar vacio
y más que un todo desarmado.

Me dejaste dejandome,
me dejaste esperandote.


14 nov 2011

No lugar

Hay un espacio vacío.
Un lugar donde ya no reconozco nada,
donde nadie,
nada, nunca,
volverá a estar.

Es una playa que no tiene mar,
es un cielo que no tiene sol.

Como una piedra que se va despojando,
poco a poco,
de todas sus capas.

Es un lugar desolado,
quizás devastado.
desarmado y obsoleto.

Absoluto. Solamente, absoluto.


Un lugar que no tiene nada, que no desaparece
por que no tiene siquiera existencia previa.

Es un NO Lugar.

Estoy en ese lugar.
Entonces...
No estoy más.

13 nov 2011

Llorando

No paro de llorar en todo el día. Era un llanto desgarrador que entremezclaba gritos con lagrimas y gimoteos, era desconsolador. El aire se lleno de la tristeza de ese momento, mas la impotencia de no poder consolar ala criatura que seguía y seguía llorando. Parecía que lo supiera, que de alguna manera en sus pocos meses de vida tuviera la conciencia de la tragedia. Su madre estaba dándole palmadas en la espalda, intentando que el arrullo de su voz, mas el movimiento pendular la calmara, pero nada parecía hacer efecto. La bebe seguía llorando desconsoladora y trágica. No tenia fuerzas para sostenerla, y a la vez no podía soltarla ni dejarla. Había un hilo de energía que las unía en ese momento, frente a una perdida que, mas que ponerlas en la posición de hija y madre, las hermanaba. Las hermanaba en el dolor, y en el desconsuelo.
Con pulmones tan chicos no podría creer que lograra tal lamento. Tan chiquita, tan inocente, ¿Se acordaría algun día de eso? lo mas probable es que nunca supiera, que tan solo recreara con la imaginación a partir de lo que le contarían. Pero ella no se acordaría jamas de su llanto y sus gritos.
La habitación estaba inundada de tristeza, para algunos fue demasiado y no podrían soportarlo sin llorar y huyendo a la vez del lugar. Otros se abrazaban y miraban con una mirada empática, triste y sin una respuesta para ese momento.
Intento acariciarle los piecitos que se revoleaban en el aire, eran regordetes y unos dedos mínimos que parecían de una porcelana oscura y delicada. Le apretó con dulzura el dedo gordo, pero no la calmaba. Mientras mas intentaba mas lloraba, y ella mas se hundía en ese llanto, la iba envolviendo y a su pena se le sumaba la incapacidad de poder lograr que su hija, su beba se calmara y entendiera que iba a estar todo bien, que ella iba a estar con ella siempre, mientras creciera, que la vería dar cada uno de sus pasos y que la abrazaría frente a cualquier situación. Ella estaría, pero el problema era ¿Quien estaría con ella?.
Se sentó sobre le borde de la cama y le canto suavemente, entre grito y grito se escuchaba la voz quebrada de ella cantándole para tranquilizarla. Una voz que a cada llanto y a cada lagrima de su hija se iba volviendo un susurro que se convertía en llanto y en lagrimas que rodaban por su mejilla e iban a parar a la panza de su beba, que seguía llorando.
Alguien tomo a la bebé , y ella intento resistirse pero sus brazos ya no tenían fuerza, solo sintieron deslizarse al pequeño cuerpo que no tenia voluntad de movimiento, solo las piernitas retorciéndose en el aire y el abdomen rigido pro la fuerza de los pulmones para provocar los gritos. Una hermana, quizas una prima, la abrazo y en ese momento no hubo forma de consolarla a ella.

5 nov 2011

Mosén Millán y el papel de la Iglesia


En las lecturas a veces lo que no se dice es de lo que se está hablando. Entonces ¿Cómo hablar de la guerra civil española sin hablar de ella?

En un pequeño libro de un autor español Ramón Sender, Réquiem para un campesino español; escrito con un estilo sencillo y una prosa cruda, logra narrar una historia poderosa y llena de vetas que nos permiten descubrir una de las etapas más terribles de la historia española y mundial del siglo XX.

A partir de la espera de un cura de pueblo, Mosén Millán, a que llegue gente para una misa de réquiem va rememorando la vida del hombre para quien es la misa, Paco el del Molino –podríamos pensar que hay una alusión quijotesca en este epíteto del personaje y hasta un mensaje con el rol que le toca cumplir en la historia- Los recuerdos del cura son los que nos van a ir develando la historia a partir de rememorar el bautismo, la comunión, casamiento y extremaunción de Paco. Es así que los sacramentos van a ser el hilo conductor y los momentos que el cura toma para conocer a Paco. Esta selección de momentos muestra la afinidad o la cercanía de la figura eclesiástica a la vida de Paco y hasta su separación.

Este va a ser uno de los concejales republicanos que expropia las tierras de un duque para dárselas a los labradores, que luego generara un conflicto al desatarse la guerra civil y al llegar al pueblo unos forasteros que lucharan contra los republicanos. Es sumamente interesante que la narración se hace desde la figura central del cura por lo que se pone de relieve las implicancias que tuvo la iglesia con el proceso franquista. Sin embargo en la novela podemos ver que hay un doble juego con esta figura de la iglesia. Por un lado la idea de la iglesia como colaboracionista del régimen y protectora de los intereses de los más ricos. Por el otro es responsable de despertar en Paco el interés por los oprimidos y la búsqueda de justicia.

La misa que sería un réquiem para Paco, se vuelve una misa de mea culpa del cura. La pregunta es: ¿Por ayudar a capturarlo o por haberle despertado su sed de justicia?

Ramiro N. Bugarín