Hay que olvidarse de la libertad,
por que somos humanos
y el humano se enamora
y enamorarse es perderlo todo,
perderse a uno,
para ganarlo todo.
Menos, la libertad.
"Mira que pobre amante,incapaz de meterse en una fuente a buscarte un pescadito rojo bajo la ira de gendarmes y niñeras" Julio Cortazar
30 dic 2011
29 dic 2011
El exilio de la palabra
Ya no hay palabras
ya no sirve toda la lengua,
ya huyeron los significados
se derrumbaron los significantes.
Se suicidaron los símbolos,
están exiliados, se mudaron de país,
cambiaron de lenguaje.
No respetan la sintaxis,
ni siquiera sus formas y vestidos.
Se escaparon por la ventana,
nos dejaron acá parados, mirando,
sin saber que decir.
¿Hay forma de construir algo sin poder
hablarnos, sin poder decirnos nada?
Mirando, esos ojos que dicen, que intentan hablar
un lenguaje que huye cada vez mas rápido.
¿Por que se escapa?
Porque tiene miedo de que lo entiendan.
Que todo, en una mirada fugaz o eterna,
se entienda.
Que todo se revele.
Todo se revele en esa mirada profunda,
y ya no exista el lenguaje para ocultarlo
todo de nuevo, bajo el maquillaje
bajo palabras y artículos, adjetivos y verbos
sustantivos y adverbios, símbolos y corchetes,
letras y frases, bajo todo, bajo todo aquello que
ya no existe, bajo todo lo que ya no hay.
La palabra.
ya no sirve toda la lengua,
ya huyeron los significados
se derrumbaron los significantes.
Se suicidaron los símbolos,
están exiliados, se mudaron de país,
cambiaron de lenguaje.
No respetan la sintaxis,
ni siquiera sus formas y vestidos.
Se escaparon por la ventana,
nos dejaron acá parados, mirando,
sin saber que decir.
¿Hay forma de construir algo sin poder
hablarnos, sin poder decirnos nada?
Mirando, esos ojos que dicen, que intentan hablar
un lenguaje que huye cada vez mas rápido.
¿Por que se escapa?
Porque tiene miedo de que lo entiendan.
Que todo, en una mirada fugaz o eterna,
se entienda.
Que todo se revele.
Todo se revele en esa mirada profunda,
y ya no exista el lenguaje para ocultarlo
todo de nuevo, bajo el maquillaje
bajo palabras y artículos, adjetivos y verbos
sustantivos y adverbios, símbolos y corchetes,
letras y frases, bajo todo, bajo todo aquello que
ya no existe, bajo todo lo que ya no hay.
La palabra.
26 dic 2011
El espiral de “La villa”

Para la playa la recomendación es: Cesar Aira. Es un escritor que tiene una forma particular de escritura, él ha dicho que no corrige nada de lo que escribe. Escribe y a medida que escribe la historia se va creando, va yendo para un lugar y luego gira, se torsiona, se retuerce y cambia hacia otra dirección, siempre inesperada y aparentemente irreal, pero nunca inverosímil. Lo genial de Aira no es su prosa, es el remarcar el proceso de escritura. La lectura de Aira nos puede llevar a cualquier lado, y lo aceptamos, nos dejamos llevar. Hay un juego con este procedimiento también en el mecanismo editorial que Aira pone en juego, por lo menos escribe cuatro novelas por años que publica en diferentes editoriales, y hasta incluso en diferentes países. Puede publicar desde en una mega editorial hasta una editorial independiente de poca tira. Hay una lógica de poner en relieve el proceso de producción, para pensar la literatura, pensar el mercado en el que se mueve, que Aira pone en acción, manejándolo e interviniendo en el modo de circulación de sus obras.
Él mismo ha dicho: “que la "obra" sea el procedimiento para hacer obras, sin la obra.” Y es esta lógica de producción, o de escritura lo que lo lleva a hacer uno de los grandes escritores argentinos, rompiendo lógicas estrechas y estando a la vanguardia de la literatura.
Es este mismo método que retumba en su obra y la dota de toda la significación y relevancia que tiene. Hay muchísimos libros para hablar de Aira, por lo que la elección de un uno se vuelve imposible, por eso la obra de Aira no es un libro sino su producción y su proceso creativo. Sin embargo, la elección- seguramente errónea como todas las elecciones- va a ser “La villa”. No creo que sea ni siquiera una de las novelas mas representativas, aunque si se pueden observar los mecanismo de producción de los que hablábamos. Por un lado la sensación de que el relato va avanzando a medida que avanza la lectura, y no hay posibilidades de saber que es lo que va a pasar, siempre estando en continuo cambio.
Sandra Contreras escribió un libro que se llama “Las vueltas de Cesar Aira” donde explica este mecanismo de Aira en que el relato es un espiral que va dando giros y nunca vuelve al punto de inicio, la historia no respeta una linealidad y todo lo que sucede es pura inventiva. En “La villa” la genialidad de Aira se nota no solo en su escritura, sino en su observación de la realidad; como dice Kohan: “Aira hace cosas bien distintas: ensaya delirios, trama desvíos, prueba desmesuras, produce irrealidades. Pero no ha dejado de tocar por eso lo mas real de lo real” En la novela capta el mundo de los cartoneros, a partir de un muchacho que se ejercita en un gimnasio y tiene un trastorno del sueño, que luego desembocara en la historia de un policía corrupto, de una organización de narcotraficantes, y así hasta el infinito. La profusión de historias no tiene fin, todas entremezcladas, tocándose y separándose, surgiendo una de otra. Dando vueltas y mas vueltas en el espiral Aireano.
25 dic 2011
El niño mártir
Dos mil años después y todavía siguen naciendo chicos en la indigencia y en la pobreza.
Hoy Jesús nacería en un carro de cartonero, estaría yendo a upa de su madre sintiendo el sobresalto del carro en el asfalto, mientras su padre lo tira y lleva a la familia, aun después del nacimiento buscando entre los tachos, quizás encontrar algún cartón de esos que envuelven los regalos o las cajas de sidra y pan dulce que reparten los trabajos.
El niño estará envuelto en alguna manta frágil, bebiendo del pecho de su madre cansada luego de una noche agitada, contenta seguramente de pensar que su hijo nace bajo la estrella de belén, el mismo día que un Dios, o no siquiera en ello pudo pensar. Solo esta cansada y hambrienta.
El niño duerme, siente el calor del pecho maternal y el cartón dentro del carro, y duerme.
Quien sabe, algún día se vuelva Dios, lo mas seguro se vuelva un mártir. Quizás ya lo sea.
Hoy Jesús nacería en un carro de cartonero, estaría yendo a upa de su madre sintiendo el sobresalto del carro en el asfalto, mientras su padre lo tira y lleva a la familia, aun después del nacimiento buscando entre los tachos, quizás encontrar algún cartón de esos que envuelven los regalos o las cajas de sidra y pan dulce que reparten los trabajos.
El niño estará envuelto en alguna manta frágil, bebiendo del pecho de su madre cansada luego de una noche agitada, contenta seguramente de pensar que su hijo nace bajo la estrella de belén, el mismo día que un Dios, o no siquiera en ello pudo pensar. Solo esta cansada y hambrienta.
El niño duerme, siente el calor del pecho maternal y el cartón dentro del carro, y duerme.
Quien sabe, algún día se vuelva Dios, lo mas seguro se vuelva un mártir. Quizás ya lo sea.
24 dic 2011
Quererte
Y pensar que dudo.
Dudo que alguien te quiera tanto como yo,
otros lo dirán,
otros intentarán,
pero ninguno te querrá como yo.
A nadie le costará tanto decirtelo,
nadie estará tan pendiente de si te reís,
por qué
con quien
de qué
Y no cayendo en la obsesión,
solo para sentirme parte de ese momento feliz,
para intentar reproducirlo siempre,
para que siempre rías y sonrías.
Por que no sé si alguien te va a querer tanto como yo.
Sé, sin embargo, que muchos te van a querer,
por que nadie puede conocerte y no quererte.
Por que si vos los querés, no solo tienen la obligación,
el deber,
sino el gusto
de quererte.
Pero yo no tengo la obligacion, ni el deber, ni el gusto,
tengo la certeza de quererte, como nadie va a quererte.
Por que aunque pienses que no te devuelvo tu amor,
yo pienso y pienso en vos,
pienso en que estes cuidada,
que no tengas frio en la noche,
que no tengas calor en la mañana,
te quiero con el corazón
por que no me animo ni a rozarte por miedo
a quererte demasiado.
Dudo, dudo.
Dudo que otro te quiera como yo.
Vos dudas que yo te quiera, y eso me apena.
No puedo mas que quererte a mi manera,
entre engaños y miradas, entre horas y poemas.
No puedo mas que quererte asi,
quererte como ningun otro te quiera.
Dudo que alguien te quiera tanto como yo,
otros lo dirán,
otros intentarán,
pero ninguno te querrá como yo.
A nadie le costará tanto decirtelo,
nadie estará tan pendiente de si te reís,
por qué
con quien
de qué
Y no cayendo en la obsesión,
solo para sentirme parte de ese momento feliz,
para intentar reproducirlo siempre,
para que siempre rías y sonrías.
Por que no sé si alguien te va a querer tanto como yo.
Sé, sin embargo, que muchos te van a querer,
por que nadie puede conocerte y no quererte.
Por que si vos los querés, no solo tienen la obligación,
el deber,
sino el gusto
de quererte.
Pero yo no tengo la obligacion, ni el deber, ni el gusto,
tengo la certeza de quererte, como nadie va a quererte.
Por que aunque pienses que no te devuelvo tu amor,
yo pienso y pienso en vos,
pienso en que estes cuidada,
que no tengas frio en la noche,
que no tengas calor en la mañana,
te quiero con el corazón
por que no me animo ni a rozarte por miedo
a quererte demasiado.
Dudo, dudo.
Dudo que otro te quiera como yo.
Vos dudas que yo te quiera, y eso me apena.
No puedo mas que quererte a mi manera,
entre engaños y miradas, entre horas y poemas.
No puedo mas que quererte asi,
quererte como ningun otro te quiera.
23 dic 2011
Bolsas y bolsitas
Se acerca un momento decisivo en la vida. Se acerca fin de año. Hay que elegir si emprender un nuevo año, elegir si suelto las cosas que han pasado este año, si tengo las ganas para afrontar las próximas, para dejarme tocar, para dejarme llegar, para dejarme vivir por todo lo que me espera. Sí, elegir. Puedo quedarme en el umbral, puedo quedarme en el recuerdo, puedo quedarme en la nada, en la ausencia total. El año viene pisando fuerte, con amenazas del fin del mundo, con amenazas de ser peor que el que paso, o peor, con amenaza de ser mejor. Pero para eso me tengo que animar a pasar de año, a ser otra vez yo, a vivir y evolucionar un año más. Animarme a que esta la posibilidad de seguir creciendo.
Termina el año y uno suele hacer el recuento de lo que sucedió en el año que se va. Siempre queda un sabor amargo, siempre la expectativa de que el año se esfume rápido, la sensación de que no nos deja nada más que los malos momentos. Hay una inclinación a dejarse tocar, a dejarse llevar por lo malo, por lo que no salió bien, por todo lo que no fue, por todo lo que no hice. Pero intento pensar otra cosa, ¿Qué hice? ¿Qué logre? ¿Quien fui? Pienso en eso, y viene gente, amigos, momentos, cosas que se me presentan y me van contestando. Al parecer hice mas cosas de las que no hice, siempre me hubiera gustado hacer todas las que no hice; pero las que hice también me gustó hacerlas. ¿Podría haber hecho más? ¿Podría haber salvado el mundo? S{i, seguramente. Pero no pude, hice otras cosas, colabore quizás a lo segundo, al menos intente.
Fin de año, navidad, la gente corre de un lado para otro. No compre los regalos todavía, me resisto, hago la lista de gente a la que debo regalarle y me parece infinita, cada vez mas. De solo pensar en la calle en que todas las tiendas estallan ya me da nauseas. LA gente codeándose, cargada cada vez con una bolsa más, y otra, y otra. A todos la lista se le va a haciendo cada vez mas extensa, por suerte hay un poco mas de plata para hacer ese regalo, y el próximo.
Cruzo una avenida atestada de gente, me paralizo unos segundos viendo a los autos yendo de un lado para otro, la gente que se multiplica junto con sus bolsas. Los vendedores salen hasta de debajo de los mostradores para ayudarnos con una sonrisa navideña. Nos desean lo mejor, todo el mundo parece feliz. Puteando por la cantidad de gente, pero feliz por todo lo que pudo comprar. Por todos los regalos, por todos los buenos gestos que tendrán con su extensa lista de conocidos, que este año lo acompañaron, lo llenaron de momentos, tanto buenos como malos. Siempre mas lo segundo, pero son familia, amigos; los buenos momentos valen mas, y fueron buenos por que hubo otro al lado.
Y a la vez no puedo dejar de pensar. ¿Qué festejamos? LA navidad es el festejo de la vida, leí por ahí. Festejamos el nacimiento de un niño que nace en la miseria, que se convertirá en mártir y en Dios. Quizás lo fue desde el momento en que nació, ambas. Festejamos un nacimiento, una vida que viene al mundo, la vida de un indefenso, de un hombre al fin de cuentas. Festejamos el nacimiento de un pobre, de alguien que no hubiera podido pasearse comprando regalos, haciendo listas para ver que regalarle a su madre, a su padre, a sus amigos.
¿La vida se festeja comprando? ¿En eso se convirtió? ¿Comprar es vivir o vivir es comprar?
Y ni siquiera es una fecha que sea la fecha del nacimiento exacto del niño, es una costumbre. Igual que la costumbre de dejar un regalo bajo un árbol nevado, en un lugar donde no nieva. Dejar un regalo apra aquel que me acompaño en el año, una retribución, quizás me digan, un reconocimiento por los momentos que pasaron juntos esas personas ese año. UN momento que da la justificación para retribuir todo el amor, la compañía, el cariño, todo lo bueno que nos han brindado. Y en algún momento tenemos la seguridad que un paquete envuelto de rojo y un moño lograra retribuir todo lo que recibí de esa persona.
Y si en vez de un regalo elijo. Elijo enfrentarme al nuevo año de vida, festejar la vida, compartiéndola, brindándola en todo lo que tengo para dar, para darla al otro, al otro que yo quiero regalarle algo para retribuirle todo lo que me brindo de su vida. ¿Y si le regalo mi vida?
A él y a todos los niños que nacen, y que no recibirán un regalo. Que no podrán festejar navidad, que no podrán pasearse por una avenida llena de autos y gente y bolsas y vendedores. ¿Y si para festejar la vida, vivo?
Termina el año y uno suele hacer el recuento de lo que sucedió en el año que se va. Siempre queda un sabor amargo, siempre la expectativa de que el año se esfume rápido, la sensación de que no nos deja nada más que los malos momentos. Hay una inclinación a dejarse tocar, a dejarse llevar por lo malo, por lo que no salió bien, por todo lo que no fue, por todo lo que no hice. Pero intento pensar otra cosa, ¿Qué hice? ¿Qué logre? ¿Quien fui? Pienso en eso, y viene gente, amigos, momentos, cosas que se me presentan y me van contestando. Al parecer hice mas cosas de las que no hice, siempre me hubiera gustado hacer todas las que no hice; pero las que hice también me gustó hacerlas. ¿Podría haber hecho más? ¿Podría haber salvado el mundo? S{i, seguramente. Pero no pude, hice otras cosas, colabore quizás a lo segundo, al menos intente.
Fin de año, navidad, la gente corre de un lado para otro. No compre los regalos todavía, me resisto, hago la lista de gente a la que debo regalarle y me parece infinita, cada vez mas. De solo pensar en la calle en que todas las tiendas estallan ya me da nauseas. LA gente codeándose, cargada cada vez con una bolsa más, y otra, y otra. A todos la lista se le va a haciendo cada vez mas extensa, por suerte hay un poco mas de plata para hacer ese regalo, y el próximo.
Cruzo una avenida atestada de gente, me paralizo unos segundos viendo a los autos yendo de un lado para otro, la gente que se multiplica junto con sus bolsas. Los vendedores salen hasta de debajo de los mostradores para ayudarnos con una sonrisa navideña. Nos desean lo mejor, todo el mundo parece feliz. Puteando por la cantidad de gente, pero feliz por todo lo que pudo comprar. Por todos los regalos, por todos los buenos gestos que tendrán con su extensa lista de conocidos, que este año lo acompañaron, lo llenaron de momentos, tanto buenos como malos. Siempre mas lo segundo, pero son familia, amigos; los buenos momentos valen mas, y fueron buenos por que hubo otro al lado.
Y a la vez no puedo dejar de pensar. ¿Qué festejamos? LA navidad es el festejo de la vida, leí por ahí. Festejamos el nacimiento de un niño que nace en la miseria, que se convertirá en mártir y en Dios. Quizás lo fue desde el momento en que nació, ambas. Festejamos un nacimiento, una vida que viene al mundo, la vida de un indefenso, de un hombre al fin de cuentas. Festejamos el nacimiento de un pobre, de alguien que no hubiera podido pasearse comprando regalos, haciendo listas para ver que regalarle a su madre, a su padre, a sus amigos.
¿La vida se festeja comprando? ¿En eso se convirtió? ¿Comprar es vivir o vivir es comprar?
Y ni siquiera es una fecha que sea la fecha del nacimiento exacto del niño, es una costumbre. Igual que la costumbre de dejar un regalo bajo un árbol nevado, en un lugar donde no nieva. Dejar un regalo apra aquel que me acompaño en el año, una retribución, quizás me digan, un reconocimiento por los momentos que pasaron juntos esas personas ese año. UN momento que da la justificación para retribuir todo el amor, la compañía, el cariño, todo lo bueno que nos han brindado. Y en algún momento tenemos la seguridad que un paquete envuelto de rojo y un moño lograra retribuir todo lo que recibí de esa persona.
Y si en vez de un regalo elijo. Elijo enfrentarme al nuevo año de vida, festejar la vida, compartiéndola, brindándola en todo lo que tengo para dar, para darla al otro, al otro que yo quiero regalarle algo para retribuirle todo lo que me brindo de su vida. ¿Y si le regalo mi vida?
A él y a todos los niños que nacen, y que no recibirán un regalo. Que no podrán festejar navidad, que no podrán pasearse por una avenida llena de autos y gente y bolsas y vendedores. ¿Y si para festejar la vida, vivo?
19 dic 2011
La caida
Se cayo. La tierra le entro en los zapatos, una piedrita le moelstaba y le iba lacerando la carne del talon. Sintio una pequeña herida que se le iba formando y soltaba unas gotas de sangre. Uso una de las manos para pararse, el cuerpo le pesaba mas que nunca. Los musculos estaban agarrotados y debiles, luego de hacer una esfuerzo sobrehumano. SIn embargo todavia le faltaba mucho, el sol quemaba y le hacia transpirar, la ropa se le pegaba al guerpo y sentia que se sumaba al peso que ya no podia cargar de su cuerpo.
Tenia las rodillas raspadas y ardiendo por la caida. Tuvo el gestoa utomatico e ilogico de quitarse el polvo de la pierna con la mano. Estaba todo cubierto de él, y mas con la transpiracion. Le molestaban las gotas deslizandose por la frente y entrando en sus ojos, no podia ver bien y el cansancio le hacia tropezarse ya con cualquier cosa del camino.
Empezo a sentirse angustiado, y ala vez un broncale iba naciendo desde dentro. UN fuego qu ele iba comiendo el estomago, le iba encendiendo el esofago, era un grito de BASTA que no iba apdoer contener. NAda lo iba ahacer quedarse a mitad de camino, aunque tuviera que arrastrarse por la tierra, por als rocas, iba aseguir. No se iba acaer y quedarse ahi tirado, vencido por una misera piedra, por unas miseras gotas de transporacion, y menos por que su cuerpo lo abandonaba en las fuerzas. NO. Mientras el mandara, su cuerpo se iba a tener que acoplar a sus decisiones, aunque estallara en elc amino, aunque su cuerpo no pueda mas y se rinda en la mitad su espiritu iba a hacer que continue con als fuerzas que ya no tenia. No les iba a dar el gusto de caer y quedar alli, para que lo escupan, lo flagelen, lo pateen en le suelo. Iba a seguir, con orgullo, con la cabeza en alto, limpiandose el polvo de las rodillas ensangrentadas. Le temblaban las piernas, pero respondian. Dio el primer paso con la izquierda que cuando tuvo que sostener el peso de su cuerpo y el madero se tambaleo mientras la pierna derecha hacia eltrayecto en el aire hasta llegar a tocar tierra de nuevo. UN vez dado el primer paso, el apso despues de al caida, el paso del que nunca se rinde y sigue caminando, aunque caminar signifique ir hasta su muerte. Ya el segundo no le costo, y al tercero con su bronca contenida iba adquieriendo ritmo y gastando lo ultimo que tenia fuerzas. La angustia era algo que lo iba a acompañar hasta el ultimo momento cuando toda al fuerza de su cuerpo lo abandono.
Tenia las rodillas raspadas y ardiendo por la caida. Tuvo el gestoa utomatico e ilogico de quitarse el polvo de la pierna con la mano. Estaba todo cubierto de él, y mas con la transpiracion. Le molestaban las gotas deslizandose por la frente y entrando en sus ojos, no podia ver bien y el cansancio le hacia tropezarse ya con cualquier cosa del camino.
Empezo a sentirse angustiado, y ala vez un broncale iba naciendo desde dentro. UN fuego qu ele iba comiendo el estomago, le iba encendiendo el esofago, era un grito de BASTA que no iba apdoer contener. NAda lo iba ahacer quedarse a mitad de camino, aunque tuviera que arrastrarse por la tierra, por als rocas, iba aseguir. No se iba acaer y quedarse ahi tirado, vencido por una misera piedra, por unas miseras gotas de transporacion, y menos por que su cuerpo lo abandonaba en las fuerzas. NO. Mientras el mandara, su cuerpo se iba a tener que acoplar a sus decisiones, aunque estallara en elc amino, aunque su cuerpo no pueda mas y se rinda en la mitad su espiritu iba a hacer que continue con als fuerzas que ya no tenia. No les iba a dar el gusto de caer y quedar alli, para que lo escupan, lo flagelen, lo pateen en le suelo. Iba a seguir, con orgullo, con la cabeza en alto, limpiandose el polvo de las rodillas ensangrentadas. Le temblaban las piernas, pero respondian. Dio el primer paso con la izquierda que cuando tuvo que sostener el peso de su cuerpo y el madero se tambaleo mientras la pierna derecha hacia eltrayecto en el aire hasta llegar a tocar tierra de nuevo. UN vez dado el primer paso, el apso despues de al caida, el paso del que nunca se rinde y sigue caminando, aunque caminar signifique ir hasta su muerte. Ya el segundo no le costo, y al tercero con su bronca contenida iba adquieriendo ritmo y gastando lo ultimo que tenia fuerzas. La angustia era algo que lo iba a acompañar hasta el ultimo momento cuando toda al fuerza de su cuerpo lo abandono.
15 dic 2011
Café con 3 medialunas
Garabateó algo, en el borde de la hoja, y a la vez le dieron ganas de morderla. Comer y masticarla. Ingerirse sus propios trazos, que se habían empezado a rebelar y estaban copando toda la hoja. La mano no le contestaba, el brazo se había clavado a la mesa. La mirada estaba absorta y sorprendida frente a la desconexión que se había producido entre las partes de su cuerpo. Cada una autonoma e independiente hacia lo que quería, todas ayudaban a un dibujo y frases que él nunca hubiera escrito. Nunca se hubiera animado.
Ningun musculo, ni siquiera el pensamiento obedecia a lo que creia que estaba intentando ordenar a todo su cuerpo, que parara, que se quedara quieto, que no siga viviendo a menos que él lo diga. Pero allí sentado, quizás era un bar, quizás estaba esperando un café. No lo sabía, la memoria solo disparaba colores, aromas, imágenes inconexas que no se correspondían o que lo llevaban a los recuerdos mas remotos y alejados unos del otro. Una luz, una hoja roja en medio de un camino que vio mientras andaba en bicicleta en un pueblo de Córdoba, una mañana en que se despertó y no sabia quien era, el mueble de su abuela en el que encontró un dibujo de su infancia y se largo a llorar, cuando descubrió esos ojos mirándolo y no quiso mirar mas nada. Esos ojos. Ese fue el recuerdo que su memoria involuntaria le trajo y lo dejo atascado en esa imagen, unos ojos que lo miraban penetrándolo. Luego la memoria lo fue acompañando todo de diferentes detalles: sintió el pecho inflarse y un leve golpeteo mas fuerte de lo normal del corazón, cierta ansiedad que daba vueltas por el estomago, un aroma dulce que lo envolvía y se le clavaba en la piel. Un sonido, no supe que, solo un sonido, algo que acentuaba esa mirada que de tanto tener presente parecía que lo hipnotizaba, que giraban lentamente, se iba concentrando en la negrura de las pupilas y casi podía sentir que entraba en un lugar. En una intimidad.
Seguía escribiendo, dibujando, ojos, miradas, corazones, y esa ansiedad que tenía en el estomago le generaba hambre, tenia ganas de comerse la hoja donde escribía y dibujaba, tenía ganas de comerse la mesa en que tenía como pegado el brazo, tenía ganas de comerse esos ojos que lo miraban. Comerse el recuerdo de esos ojos que lo miraban, ir digiriendolo, que se haga parte de uno hasta la indiferensiación. Era una pulsion antropofagica que le hacia sentir que lo interiorizaba y se apropiaba de esos ojos; esos ojos y todo lo que tenían adentro, todo aquello que nunca iba a poder desvelar, que nunca iba a poder acceder y nunca iba a poder sentir como algo propio o meramente conocido.
Voraz, el instinto de masticar algo era voraz. Y solo queria esos ojos, todo eso, todo ella. Todo aquello que nunca se hubiera animado a escribir, eso queria comerse y hacerlo parte de él.
Termino de escribi, de dibujar, la hoja estaba empapada en tinta, mojada de transpiracion, parecia recuperar el dominio de sus movimientos, de sus capacidades fisicas y mentales. Pareció por un instante volver a decidir algo, volvio a engañarse. Se había pasado de la hoja y había marcado la mesa un poco.
El hambre era enorme, un ruido y un retorcijón del estomago lo hizo estremecerse. Justo cuando iba a levantar la vista para ver donde estaba llego el mozo con su café y tres medialunas. Se sintió agradecido.
Le puso azúcar, lo revolvió, sorbió dos o tres tragos, abrió una medialuna a la mitad con la mano, enrolló el papel y lo colocó entre los dos pedazos. Luego lo comió de un mordisco. Casi se atraganta con esos ojos en la memoria, era demasiado para él. El hambre paro de molestar, y por un rato se sintió saciado.
5 dic 2011
Quieto e Inquieto
Voy acumulando tu amor, lo voy llevando para todos lados. Hasta que se hace inabarcable.
Lo meto en mis bolsillos, en la billetera,
lo tomo con mis manos,
lo pateo con mis pies,
hasta que me excede y es tan grande que no se como afrontarlo.
Voy intentando sobrellevarlo, para no perder nada, ni un te quiero pasajero
que se cae sin intenciones de tus labios o tu letra.
Y es tan, pero tan grande, que me cubre, me abraza como un gigante a una flor,
que me aprieta y logra asfixiarme,
hasta dejarme sin nada, sin palabras,
sin reaccion posible. Hasta dejarme sin saber que hacer.
Quieto e inquieto.
Me subyuga,
me seduce,
me conquista a cada momento,
el leve movimiento, impensado, que vos ni registras
pero que me llega hasta lo hondo, identificando en él
tu amor incontenible, tu gran corazón que me ama sin que lo notes.
El leve movimiento inconsciente, que me transmite y
me hace sentir querido,
querido hasta el hastió,
que me quiere hasta desposeerme del mundo,
hasta perderme en su grandeza.
Voy guardando cada gajo de tu amor,
voy atestandome de todo lo tuyo,
voy acumulandote en todo mi ser, hasta que mi ser no alcanza y estalla.
Estalla.
Estalla por tu amor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)