Frente a una ventana,
hay un escritorio lleno de libros.
entre las paginas y las letras
con anteojos esta Hobom.
No sabe leer, pero devora cada libro.
Mira y mira cada palabra, imagina historias,
reconstruye filosofías,
se imagina el alma humana
y mal interpreta la psicología.
Cada noche antes de dormir
pasa por su biblioteca y toma dos o tres volúmenes mas
que suma a la larga pila.
Nunca termina nada,
siempre empieza todo.
Hobom es un inconstante intelectual.
Hobom simula gran felicidad,
no comprende absolutamente nada,
pero se nutre de todo.
Por un momento recuerda frases,
se anota pasajes e ideas.
Todo pierde, todo olvida,
pobre del tonto de Hobom.
Hobom ansia dar grandes discursos,
cambiar el mundo con sus palabras,
con su inteligencia dotada de todos los conocimientos.
Pero es pobre en razonamiento
y también tartamudo.
Nadie lo soporta mas de dos segundo hablando,
Hobom es aburrido, tedioso y, jamas, jamas,
explica algo bien.
Siempre confunde conceptos, ideas,
siempre muestra que no entendió nada.
¿Sera por que nunca aprendió a leer?
Pobre Hobom, cree que entiende el mundo
y él se ríe de su ignorancia.
Se ríe de que Hobom se cree un intelectual mas.
O peor ¿acaso no sera el más?
Hobom y sus teorías,
Hobom y sus equivocaciones,
una más.
El mundo ríe.
Hobom calla.
"Mira que pobre amante,incapaz de meterse en una fuente a buscarte un pescadito rojo bajo la ira de gendarmes y niñeras" Julio Cortazar
17 abr 2012
9 abr 2012
Hobom y su felicidad
Hobom camina por la vida
Hobom se mira en las esquina,
su camisa y sus pies.
Nadie entiende por que Hobom
observa tan detenidamente
cada boton.
HAy varias gaviotas, que giran y giran
sobre la nuca de Hobom.
LO vigilan, él no las nota,
a veces se pasan de listas,
a veces se pasa de idiota.
Hobom es un buen hombre,
un poco torpe, un poco poco.
Pero siempre un bune gesto
lo salva de ser aniquilado
por la mala opinion del resto.
Hay gente que lo mira,
lo mira desconfiada.
Lo miran caminar tambaleandose,
siempre de madrugada.
A veces Hobom tiene un desliz
sobre una buena botella de ron.
A veces es solo que Hobom
esta feliz.
Nadie sabe, pero el sonrie.
Todos lo odian por ello,
es la envidia del infeliz.
¿Como hace? ¿Que trama?
¿De que rie?¿De quien?
Todos susurran y conspiran,
todos lo miran.
Hobom sigue caminando por la calle,
con su obsesion de mirarse en la esquina,
camisa y zapatillas.
Derepente una turba,
corre, gritan y disparan,
van tras Hobom, que es medio sordo
y no se percata.
Han decidido matarlo,
¿Por que?
porque Hobom es feliz.
Porque no puden tolerarlo,
porque debe morir.
Corre la turba, Hobom que es sordo
siente un temblor del suelo,
mira para atras y solo entiende,
aunque sea lento y torpe,
que a por él vienen.
Mira camisa y zapatillas,
todo en orden, todo en regla dice,
antes que lo toquen
abre las alas y sale volando.
Hobom es feliz mientras vuela,
el unico problema
es que tiene vertigo.
Abajo la turba se enoja,
le grita y lo blasfema.
Son envidiosos,
son infelices.
Son ellos.
Hobom se mira en las esquina,
su camisa y sus pies.
Nadie entiende por que Hobom
observa tan detenidamente
cada boton.
HAy varias gaviotas, que giran y giran
sobre la nuca de Hobom.
LO vigilan, él no las nota,
a veces se pasan de listas,
a veces se pasa de idiota.
Hobom es un buen hombre,
un poco torpe, un poco poco.
Pero siempre un bune gesto
lo salva de ser aniquilado
por la mala opinion del resto.
Hay gente que lo mira,
lo mira desconfiada.
Lo miran caminar tambaleandose,
siempre de madrugada.
A veces Hobom tiene un desliz
sobre una buena botella de ron.
A veces es solo que Hobom
esta feliz.
Nadie sabe, pero el sonrie.
Todos lo odian por ello,
es la envidia del infeliz.
¿Como hace? ¿Que trama?
¿De que rie?¿De quien?
Todos susurran y conspiran,
todos lo miran.
Hobom sigue caminando por la calle,
con su obsesion de mirarse en la esquina,
camisa y zapatillas.
Derepente una turba,
corre, gritan y disparan,
van tras Hobom, que es medio sordo
y no se percata.
Han decidido matarlo,
¿Por que?
porque Hobom es feliz.
Porque no puden tolerarlo,
porque debe morir.
Corre la turba, Hobom que es sordo
siente un temblor del suelo,
mira para atras y solo entiende,
aunque sea lento y torpe,
que a por él vienen.
Mira camisa y zapatillas,
todo en orden, todo en regla dice,
antes que lo toquen
abre las alas y sale volando.
Hobom es feliz mientras vuela,
el unico problema
es que tiene vertigo.
Abajo la turba se enoja,
le grita y lo blasfema.
Son envidiosos,
son infelices.
Son ellos.
8 abr 2012
Obra y Vida

En la presentación de la revista Les Temps Modernes Sartre escribe sobre los escritores y el arte en relación a su función social. En esas páginas se define de manera muy simple y clara la figura del intelectual comprometido, con la cual se identifica y por la cual aboga. En este articulo habla sobre la responsabilidad que tiene el escritor, y en una famosa frase lo dice todo: “El escritor tiene una situacion en su epoca, cada palabra suya repercute. Y cada silencio tambien.” Sartre quiere a un intelectual que se abrace a su época y se haga cargo de los conflictos sociales, que tenga que no los mire desde un pedestal sintiéndose ajeno a su realidad.
En Argentina podemos elegir a un intelectual, del cual podemos decir que ha asumido el compromiso hasta dejar la vida: Rodolfo Walsh. Por su participación en Montoneros, en la organización del Ancla (Agencia de noticias clandestina), por su accionar político y su escritura sobre la realidad política, vemos que Walsh se convierte de alguna manera en el intelectual que Sartre propulsaba como modelo. En un intelectual que no hacia oídos sordos a su época, y que usaba su oficio de escritor con la función social que tenía.
Entre tantos libros de Walsh me gustaría recomendar ¿Quien mato a Rosendo?. En él vamos a encontrarnos con una investigación que Walsh realiza a partir del tiroteo en La Real que acaba con la vida de Rosendo García, un “simpático matón y capitalista de juego”. A partir de una estructura en la que fue recopilando testimonios y evidencias (avanzando más en la investigación que la policía) va desentrañando más que un asesinato, todo el drama sindical peronista que había en al Argentina a partir de 1955. En el libro aparecen las figuras de los dirigentes gremiales argentinos, más cercanos a la patronal que a los obreros. En paralelo hay una versión literaria de la misma situación que escribe Osvaldo Lamborghini en “El fiord”. En ambos aparece la crítica al peronismo y su sindicalismo que se inclina por los más poderosos. Escribe Walsh, mostrando siempre su compromiso con el pueblo y la realidad: “Los dirigentes gremiales…tiene[n] su contrafigura en la lucha desgarradora que durante mas de una década han librado en la sombra centenares de militantes obreros. A ellos, a su memoria, a su promesa, debe este libro mas de la mitad de su existencia”.
Quien sino Walsh con su Carta Abierta y su siguiente desaparición a manos de las Fuerzas Armadas hace más justicia a las palabras de Sartre: “No nos haremos eternos corriendo tras la inmortalidad;… sino por haber combatido apasionadamente en nuestra época, por haberla amado con pasión y haber aceptado morir totalmente con ella”
Ramiro N. Bugarín
2 abr 2012
El hombre en su cueva II
Tuvo que pararse, caminar por toda la habitacion. Sentirse inquieto era una mala costumbre, un habito que le surgia a cierta hora, con ciertos movimientos, bajo cierto clima. Daba vueltas y vueltas sin saber que hacia, ni que debia hacer.
Paro frente al espejo y se obligo a mirarse. A todos nos cuesta mirarnos, mirarnos y vernos tal y como somos. Dejar esas sombras de la interpretación de nuestra condición y vernos en nuestra mas intima humanidad. Con todas las rugosidades de la piel, cada grano y cada pliegue que sobra, que no debería estar, pero que es. Que es uno y es irremediable, por que es nuestra. Mirarse y verse en nuestra totalidad, despejando esas sombras de lo que uno no quiere ver, que no quiere aceptar. Mirarse el alma, los ojos y descubrir quien soy, verdaderamente. Preguntárselo, y responderlo. Todo en una misma acción, sin dar tiempo a la duda que lo que hace es alargar el tiempo para darnos las estrategias necesarias para evadirnos de nuestra pregunta, de nosotros mismos.
¿Hay lugar donde salir corriendo cuando se enfrenta uno consigo mismo? ¿Hay rincón o sótano capaz de escondernos y salvarnos? ¿Hay lugar que nos cubra de nuestra propia mirada inquisidora, aquella que nos auto juzga, que impiadósamente es peor que la ajena, por que sabe todo aquello que los otros no? Por que sabe buscar y hurgar hasta en lo mas intimo, quitando hasta la ultima capa de polvo con la que nos protegemos de nostros mismos. Por que nuestra mirada no es algo etéreo impalpable, es mas bien un dedo con una uña larga y filosa que escarba.
Mirarse al espejo y que la cara se transforme en una sombra, no pudiendo soportar verse como algo que no quiere ser. Mirarse y darse cuenta que el mundo lo repudia, que no le habla y lo ignora. Que la realidad es mas fuerte y es, así de repente, sin dudas y sin nadas. Cae sobre uno aplastándolo, sin darle tiempo, ni siquiera a exhalar el ultimo suspiro. Mirarse en el espejo y aceptar el reflejo, por que ya no hay nada que hacer, por que ya no hay reflejo, sino que hay alguien, estoy yo. Mirándome.
Paro frente al espejo y se obligo a mirarse. A todos nos cuesta mirarnos, mirarnos y vernos tal y como somos. Dejar esas sombras de la interpretación de nuestra condición y vernos en nuestra mas intima humanidad. Con todas las rugosidades de la piel, cada grano y cada pliegue que sobra, que no debería estar, pero que es. Que es uno y es irremediable, por que es nuestra. Mirarse y verse en nuestra totalidad, despejando esas sombras de lo que uno no quiere ver, que no quiere aceptar. Mirarse el alma, los ojos y descubrir quien soy, verdaderamente. Preguntárselo, y responderlo. Todo en una misma acción, sin dar tiempo a la duda que lo que hace es alargar el tiempo para darnos las estrategias necesarias para evadirnos de nuestra pregunta, de nosotros mismos.
¿Hay lugar donde salir corriendo cuando se enfrenta uno consigo mismo? ¿Hay rincón o sótano capaz de escondernos y salvarnos? ¿Hay lugar que nos cubra de nuestra propia mirada inquisidora, aquella que nos auto juzga, que impiadósamente es peor que la ajena, por que sabe todo aquello que los otros no? Por que sabe buscar y hurgar hasta en lo mas intimo, quitando hasta la ultima capa de polvo con la que nos protegemos de nostros mismos. Por que nuestra mirada no es algo etéreo impalpable, es mas bien un dedo con una uña larga y filosa que escarba.
Mirarse al espejo y que la cara se transforme en una sombra, no pudiendo soportar verse como algo que no quiere ser. Mirarse y darse cuenta que el mundo lo repudia, que no le habla y lo ignora. Que la realidad es mas fuerte y es, así de repente, sin dudas y sin nadas. Cae sobre uno aplastándolo, sin darle tiempo, ni siquiera a exhalar el ultimo suspiro. Mirarse en el espejo y aceptar el reflejo, por que ya no hay nada que hacer, por que ya no hay reflejo, sino que hay alguien, estoy yo. Mirándome.
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