28 may 2012

Tipos Especiales

Hay gente especial. Que tiene una magia que la rodea y la envuelve. Tienen como una capacidad increible en que ese manto mágico que los protege, a la vez saben de que modo lograr que envuelva a los otros. Introducirlos en un circulo cálido, como un abrazo. Reparten rayos de alegría, de amor. Reparten y reparten. Por que si hay algo que los caracteriza es su don de dar. Es su capacidad de amar. Hay tipos geniales, hay tipos con onda, hay tipos especiales. Este es uno.
Tiene un no sé que, que es tan simpático. Como un detalle que te saca una sonrisa. Es su inocencia y su buen humor, es un brazo que se alarga hacia otro y te estruja contra él para acercarte a su corazón. Todo para que sientas como late, y te caliente el cuerpo con su presencia. Son tipos especiales, son tipos geniales.
Mi experiencia es encontrarlo de chico, verlo crecer. Verlo desarrollarse durante años, y ver como a cada paso se volvía cada vez más y más en alguien especial. Buscando ser sencillo y espontaneo, siempre buscando eso, a pesar de todo. Me toco verlo crecer y ver como se volvía cada vez más bueno, verlo como se convierte en plena luz, ni si quiera en una vela que no se apaga. Mucho más, es una pura llama que se enciende en un máximo de fulgor. Una luz que ilumina y llena todos los rincones, que ilumina para el resto. Eso me toco ver.
Me toco ver como este tipo especial se convertía en una mole enorme, con un cuerpo casi hercúleo que se llenaba de bondad. Que con sus brazos que levantaban pesas, se ejercitaban mejor levantando niños que ríen en las alturas, y que corren  sus brazos gritando su nombre. Me toco verlo llorar y reír. Me toco verlo enamorado. Me toco verlo como se deshacía en pensamientos y en acciones por los niños que lo aclamaban.
Pero sobre todo me toco sentirlo especial, con un abrazo fuerte, con un apoyo incondicional. Me toco sentirme en la calidez de su magia que te envuelve. Me toco saber que a tipos como estos hay que cuidarlos como a nadie. Me toco saber que su amistad no se pierde y, tambien me toco verlo, cumplir un año mas.

3 may 2012

La otredad del Ser

¿En qué lugar nace la patria? ¿De qué modo se construye pedazo a pedazo esa extensión del territorio que hoy llamamos la Argentina? ¿De qué modo ideologico se constituye? ¿Qué viene antes: la patria o la literatura que habla de la patria? Si queremos pensarlo es obligatoria la lectura de: Una excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla. Dentro de la literatura, se pone en relación con el Facundo, o La Cautiva porque es un texto que se pregunta y se responde sobre aquel territorio por explorar: el desierto, el lugar del indio. Siempre hubo un espacio vacío que debía conformarse. Esta es la paradoja que esta en la base de la literatura argentina, es una literatura que debe originarse sobre un espacio que a la vez debe crear. Como Echeverria diría "el desierto es nuestro mas pingüe patrimonio" La literatura lo hace carne y le da todo el valor que tiene. Mientras muchos miran el espacio desde el borde, desde la frontera, lo recrean desde las alturas, lo observan, sacan conclusiones de los indios, pero jamás entran en contacto, Mansilla es quien pondrá en juego su corporeidad en la literatura de frontera al atravesarla. Su libro es en los primeros treinta capítulos un largo y llevadero relato del cruce de una fontera, del camino hasta llegar a ella. Es luego la exploración del contacto con el otro, con aquel opuesto sobre el que fundamos nuestro ser. Hay un gesto en el relato de autoridad de quien habla, por que estuvo allí, viviendo entre los indios, hasta camuflarse entre ellos. Parte de este cruze esta arraigado sobre la figura de Mansilla, de quien se dice que cruzó la frontera a la barbarie al probar carne cruda tal como hacían los indios. Sassure en el curso de linguística explica que la realización de un signo se da de forma negativa, es decir, su ser se funda en no ser el resto de los signos (por ejemplo: la A es la A por que no es la E, ni la I, ni la O, etc) . De igual manera podemos pensar que la fundacion del ser nacional esta estrechamente ligada con la conformación de una idea de otredad que por negatividad nos da el resultado de quienes somos. Somos esto por que no somos aquello. Pero mientras en Echeverria esta figura del otro es una construcción sesgada y sumamente imaginaria, Mansilla se encarga de mostrarnos a un otro más real, más cercano. Es un texto donde el cruce significa un contacto. La frontera como lugar de intercambio entre dos opuestos es lo que parciera surgir en la lectura. Es sumamente interesante pensar de qué modo la otredad, la frontera y la Argentinidad que se ponen en juego en este libro, aun hoy son paradigmáticas en la pregunta sobre el ser nacional. Y si al fin de la lectura nos preguntamos entonces ¿Que es ser argentino?, ¿Será posible hayar una respuesta?
                                                                                                        Ramiro N. Bugarín