Me robaron las palabras
me estrujaron el estomago
me secaron los ojos
me maniataron el alma
y me cercenaron la mente.
Me quitaron los pies,
me trituraron los dientes
me desarmaron los dedos
me descolocaron la razón.
Me, me, me, me....
Escribe, bala, Hobom.
No puede llorar,
es peor todavía,
se trago una pesa que le quedo atorada,
ahí, en el estomago,
un poco más abajo.
Ahí donde llueve,
donde tormenta,
donde se vacía
lo último que queda de él.
Se nos muere,
se nos desfallece
se desmaya
se queda sin aire,
sin pulmones.
Susurra, expira,
entre balidos:
Me aplanaron la lengua,
me aplastaron las letras,
se me cayeron las silabas,
ante el tabernáculo, y prendieron una fogata.
Me robaron, me quemaron las palabras.
"Mira que pobre amante,incapaz de meterse en una fuente a buscarte un pescadito rojo bajo la ira de gendarmes y niñeras" Julio Cortazar
19 oct 2015
13 ago 2015
Dormir
No despertar,
¿para qué?
Dormir eternamente
a todo hora, en todo lugar.
Dormir profundamente,
pesadamente,
inamoviblemente.
Dormir y soñar,
con que se está despierto,
mucho más que vivo,
en cualquier lugar
a cualquier hora.
¿para qué?
Dormir eternamente
a todo hora, en todo lugar.
Dormir profundamente,
pesadamente,
inamoviblemente.
Dormir y soñar,
con que se está despierto,
mucho más que vivo,
en cualquier lugar
a cualquier hora.
29 jul 2015
Abiertos y Cerrados
Cerrar los ojos y oler el humo,
abrir los ojos delante de la pava sobre la hornalla.
Cerrar los ojos y ver un árbol,
abrir los ojos frente a una pared.
Cerrar los ojos y sentir una caricia
abrir los ojos encontrándose solo
Cerrar los ojos y sentir la tierra en los pies
abrir los ojos sobre un frío cerámico.
Cerrar los ojos y extender las alas sobre el campo,
abrir los ojos aleteando, desplumado, sobre la cama
Cerrar los ojos y mirarse en un espejo que nos encuentra,
abrir los ojos perdido en un mar de gente.
Cerrar los ojos y sentirlos abiertos.
Mantenerlos cerrados para ver más lejos.
Abrir el alma,
entregar el cuerpo.
abrir los ojos delante de la pava sobre la hornalla.
Cerrar los ojos y ver un árbol,
abrir los ojos frente a una pared.
Cerrar los ojos y sentir una caricia
abrir los ojos encontrándose solo
Cerrar los ojos y sentir la tierra en los pies
abrir los ojos sobre un frío cerámico.
Cerrar los ojos y extender las alas sobre el campo,
abrir los ojos aleteando, desplumado, sobre la cama
Cerrar los ojos y mirarse en un espejo que nos encuentra,
abrir los ojos perdido en un mar de gente.
Cerrar los ojos y sentirlos abiertos.
Mantenerlos cerrados para ver más lejos.
Abrir el alma,
entregar el cuerpo.
6 feb 2015
Hobom el inútil
Mira con sus ojos cansados,
sus brazos extendidos y chamuscados.
Siente el cansancio, la pena, el dolor.
Los mira inertes, pero nada hay que pueda hacer
para moverlos.
Los deja caer.
Cuelgan por pura continuidad corporal,
si fuera por ellos, piensa,
caerían para desarmarse en el suelo,
para deshacerse en el aire.
Pobre Hobom, esta tan decepcionado de sus brazos,
cada día más inútil, cada día mas tarado.
Mira el horizonte y sabe que no puede llegar,
mira el sol y se da cuenta que no lo puede mirar,
va por la calle envidiando todo lo que no puede realizar
Está cansado y todavía no ha trabajado.
Está triste y todavía no ha llorado,
esta feliz y todavía no ha sonreído.
Esta solo y todavía no ha estado acompañado.
Le falta el aire, se sienta.
mira sus piernas largas, rusticas y torpes.
Se desploman y las mira inertes.
No sabe como va a hace para seguir caminando,
para huir,
para evitar la debacle,
para salvarse del infierno.
Sus piernas ya no le responden.
Pobre Hobom hasta su cuerpo lo abandona.
Pobre inútil, que se queda sentado,
callado,
dolido,
perdido,
mirando.
sus brazos extendidos y chamuscados.
Siente el cansancio, la pena, el dolor.
Los mira inertes, pero nada hay que pueda hacer
para moverlos.
Los deja caer.
Cuelgan por pura continuidad corporal,
si fuera por ellos, piensa,
caerían para desarmarse en el suelo,
para deshacerse en el aire.
Pobre Hobom, esta tan decepcionado de sus brazos,
cada día más inútil, cada día mas tarado.
Mira el horizonte y sabe que no puede llegar,
mira el sol y se da cuenta que no lo puede mirar,
va por la calle envidiando todo lo que no puede realizar
Está cansado y todavía no ha trabajado.
Está triste y todavía no ha llorado,
esta feliz y todavía no ha sonreído.
Esta solo y todavía no ha estado acompañado.
Le falta el aire, se sienta.
mira sus piernas largas, rusticas y torpes.
Se desploman y las mira inertes.
No sabe como va a hace para seguir caminando,
para huir,
para evitar la debacle,
para salvarse del infierno.
Sus piernas ya no le responden.
Pobre Hobom hasta su cuerpo lo abandona.
Pobre inútil, que se queda sentado,
callado,
dolido,
perdido,
mirando.
7 ene 2015
Hobom caricaturizado y desconfiado
Hobom mira horrorizado,
el temblar de la cámara que apunta desde la ventana,
los gritos, las sangre, las corridas
y los estallidos.
Lo mira y no puede creer,
pero Hobom esta inseguro, no entiende
¿por qué? ¿por qué ahora? ¿por qué no antes?
¿por qué no después?
Hobom duda,
no lo convence lo que la tele muestra
y menos lo que algunos dicen.
Cambiamos de escenario
para seguir actuando los mismos actores, piensa
Pero Hobom es tonto y torpe,
casi siempre se equivoca.
No sabe atarse los cordones,
menos interpretar las noticias.
Le da mucha tristeza la muerte
que se siembra y riega,
que se culpa,
que se decide desde oficinas,
desde mandatarios.
Siente sospechas y desconfía de la tele,
o de los que hablan mediante ella.
Le da pena los inocentes
y pavor lo que puede presagiarse para un año recién iniciado.
En forma de duelo,
de respeto
y de reivindicación
Hobom dibuja,
dibuja,
y dibuja.
Tantos garabatos hace
para encontrarse en uno de esos
hasta que se termina confundiendo
y se pierde entre ellos.
Hobom hoy es un garabato más,
una caricatura de sí mismo.
Se ha dibujado como un detective,
que se para muy derecho,
con su mano en su mentón
y el ceño fruncido de quien desconfía.
Pero es tan torpe,
que se dibujo con los cordones desatados.
el temblar de la cámara que apunta desde la ventana,
los gritos, las sangre, las corridas
y los estallidos.
Lo mira y no puede creer,
pero Hobom esta inseguro, no entiende
¿por qué? ¿por qué ahora? ¿por qué no antes?
¿por qué no después?
Hobom duda,
no lo convence lo que la tele muestra
y menos lo que algunos dicen.
Cambiamos de escenario
para seguir actuando los mismos actores, piensa
Pero Hobom es tonto y torpe,
casi siempre se equivoca.
No sabe atarse los cordones,
menos interpretar las noticias.
Le da mucha tristeza la muerte
que se siembra y riega,
que se culpa,
que se decide desde oficinas,
desde mandatarios.
Siente sospechas y desconfía de la tele,
o de los que hablan mediante ella.
Le da pena los inocentes
y pavor lo que puede presagiarse para un año recién iniciado.
En forma de duelo,
de respeto
y de reivindicación
Hobom dibuja,
dibuja,
y dibuja.
Tantos garabatos hace
para encontrarse en uno de esos
hasta que se termina confundiendo
y se pierde entre ellos.
Hobom hoy es un garabato más,
una caricatura de sí mismo.
Se ha dibujado como un detective,
que se para muy derecho,
con su mano en su mentón
y el ceño fruncido de quien desconfía.
Pero es tan torpe,
que se dibujo con los cordones desatados.
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