Me robaron las palabras
me estrujaron el estomago
me secaron los ojos
me maniataron el alma
y me cercenaron la mente.
Me quitaron los pies,
me trituraron los dientes
me desarmaron los dedos
me descolocaron la razón.
Me, me, me, me....
Escribe, bala, Hobom.
No puede llorar,
es peor todavía,
se trago una pesa que le quedo atorada,
ahí, en el estomago,
un poco más abajo.
Ahí donde llueve,
donde tormenta,
donde se vacía
lo último que queda de él.
Se nos muere,
se nos desfallece
se desmaya
se queda sin aire,
sin pulmones.
Susurra, expira,
entre balidos:
Me aplanaron la lengua,
me aplastaron las letras,
se me cayeron las silabas,
ante el tabernáculo, y prendieron una fogata.
Me robaron, me quemaron las palabras.