Lanzo líneas que nadie levanta
no hay carnada, ni plomo
solo una tansa indecisa.
solo una tansa indecisa.
Una noche,
fuimos a la playa,
el mar era sonido
y no olas. Se escondía
en su espuma negra
atrás de una luz brillante.
Teníamos una caña roja y chica,
una línea
una plomada.
Iba a aprender a tirar,
porque a pescar no se enseña.
fuimos a la playa,
el mar era sonido
y no olas. Se escondía
en su espuma negra
atrás de una luz brillante.
Teníamos una caña roja y chica,
una línea
una plomada.
Iba a aprender a tirar,
porque a pescar no se enseña.
En un movimiento sin pausas
destrabar el carretel,
apoyar, como un arma,
destrabar el carretel,
apoyar, como un arma,
el dedo sobre la línea,
sostener con la yema
el peso de nuestro deseo,
extender los brazos,
abrir el pecho,
calcular la curva y soltar
soltar
soltar.
el peso de nuestro deseo,
extender los brazos,
abrir el pecho,
calcular la curva y soltar
soltar
soltar.
Lanzamos con fuerza,
pescamos arena oscura,
tiramos hasta perder la plomada atrás de los médanos
atrás de las estrellas.
Tiramos hasta irnos
y dejar al mar intacto,
quizás, solo unas huellas caídas sobre la arena,
pero a todos los peces
tranquilos y dormidos.
tiramos hasta perder la plomada atrás de los médanos
atrás de las estrellas.
Tiramos hasta irnos
y dejar al mar intacto,
quizás, solo unas huellas caídas sobre la arena,
pero a todos los peces
tranquilos y dormidos.
Mirar
es lo único que me dejás
en esta playa de noche,
mientras destrabo el carretel,
y suelto
mi deseo sin plomada
es lo único que me dejás
en esta playa de noche,
mientras destrabo el carretel,
y suelto
mi deseo sin plomada
perdido
arriba mío,
atrás mío,
adelante mío.
Cierro la curva
arriba mío,
atrás mío,
adelante mío.
Cierro la curva
con los brazos estirados
el pecho cerrado
el pecho cerrado
la yema liviana.