Nunca se puede estar seguro
si es primero el filo
o la herida,
la certeza es la carne
ardiente,
abierta como una flor de sangre.
No se olvidan
los errores que traicionan,
porque se tolera la equivocación,
pero nunca el daño.
Para la muerte que viene después,
las moscas serán mariposas
lo dulce se pierde
atrás de lo oscuro,
allá, bien atrás,
de cuando había un futuro.