9 sept 2024

Notas: Andrés Di Tella - Mixtape La Pampa

Alguien en la mesa dice que el director siempre habla de sí mismo. Otro confirma. Tienen en la cara un gesto cansado, como si con la repetición de una fórmula ya nada sorprenda. Para el que vio Mixtape La Pampa, sin la misma preparación o intuición afilada de estos interlocutores, puede pensar conmigo que es verdad, que es una película que al final habla del director. Pero también ¿Cuándo no se habla de uno mismo por más estrambótica, delirante, fantástica, supernatural que sea una pieza artística? ¿no aparece siempre una subjetividad? Quizás el acierto, la magia, esté cuando ese espacio nos deja entrar como espectadores, ocupar el vacío que libera ese sujeto una vez que el objeto artístico está ofrecido a un público. Es una problemática común. Entre tanta literatura del yo, entre tanta auto celebración, entre tanta experiencia mediocre convertida en algo que pretende tener un efecto estético, todo aquello que solo habla de alguien como un caso particularísimo puede ser un espacio agotador, un poco claustrofóbico, sobre todo si el que habla no tiene nada de sobresaliente. Para lo más íntimo, lo más puntual del mundo, lo más cercano a una experiencia, pareciera ser necesario, contradictoriamente, armar un espacio mínimo donde ventile lo general, donde entremos todos. 
Pero ¿es eso lo que hace Mixtape La Pampa? Sí y no. Di Tella habla de sí, es verdad, de hecho, nos engaña un rato con un gesto que quiere hablar de William Hudson, pero mientras habla de él logra transformarlo, con una gambeta, en algo autorreferencial, la formula es encuentrar un paralelismo y contarnos su juventud. Siendo generoso, al final no es el objeto final de la película, un poco porque su impronta autobiográfica tiene algo de luto, entonces esa línea argumenta parece hablar más del amigo fallecido, de ese tutor de argentinidad, ese cantor que desde la musicalidad (como los pájaros) lo introdujo en un aprendizaje sentimental que permitiera darle una raíz en un país que desconocía o, mejor, que comienza a conocer desde esa musicalidad. Ese luto, es también un espacio que nos deja entrar a cualquiera que también pueda duelar su infancia, y ese terreno compartimos con Di Tella, con Hudson, con cualquiera que tenga algunos recuerdos imborrables de ese territorio. Eso se repite en el film, porque mientras Hudson treinta años después a miles de kilómetros, puede recordar todavía con una exactitud asombrosa el canto de los pájaros de la Pampa, Di Tella vuelve sobre cartas y un archivo íntimo para recobrar esa instancia de repatriación a partir del rock nacional en que lo introdujo su amigo, Borges —uno de los personajes de la película, la homonimia con el escritor solo subraya la argentinidad universal— con sus noventa y siete años se dedica a reproducir en miniatura todos los espacios y las maquinarias utilizadas en su vida de trabajo agropecuario, casi como si fuera ese personaje que en un sotano armaba un mapa con tanta exactitud que ocupaba el mismo espacio a representar. ¿No hacemos todos, acaso, ese esfuerzo de salvar nuestra memoria en unas miniaturas que mantengan a resguardo un sentimiento inabarcable? ¿Qué otra cosa es una película, una canción, un juguete, un libro?
Por otro lado, la película es sobre la argentina, sobre una parte de la argentina que tuvo un protagonismo desmesurado desde fin del siglo diecinueve y que sigue con un peso específico, casi como el de un agujero negro. La transformación de la pampa, de un espacio libre, sin divisiones, donde la conexión de Hudson está dada con la naturaleza directamente, sin mediaciones, muestra que el país en algún momento tuvo un tesoro invaluable, un espacio que bajo la lógica de la producción es un territorio de extracción, pero hubo un antes de esa lógica, una especie de paraíso perdido. Un estado de naturaleza interrumpido por la constitucion de los Estados Nacion, de la propeidad privada. Por eso, no sorprende el vinculo del proceso de la Conquista del Desierto, el genocidio indígena perpetrado por el moderno Estado Argentino —¿se puede fundar una nación sin que contenga una negación? —, con el proceso de reorganización nacional que inicia la dictadura, con treinta mil desaparecidos, la reivindicación nacional del campo, de la lucha contra la amenaza subversiva y la guerra de Malvinas, como si fueran un mismo hecho repetido en el espejo del tiempo. Hudson y Di Tella, los dos contextos historicos, tocandose en una misma escencia. La tesis de equiparar la Conquista del Desierto y los desaparecidos no es original de la película, quizás lo original es señalar esas infancias/juventudes marcadas por esos procesos. Es el cortar y pegar de la musicalidad que lo rodea, ese paneo de imágenes que, una al lado de la otra, forma un sentido. Lo original es el mixtape, la playlists, la banda sonora que todos tenemos.

4 sept 2024

Luz al sol

Antes contabas monedas,
ahora papelitos,
mañana los pájaros circulares
sobre el cielo blanco.
En las calles no vas a tener
nunca más los faroles,
sólo la memoria
de lo que una vez fue la ciudad.
Si cerrás los ojos,
podés, igual, decir
uno...dos....tres...cuatro,
a cada paso,
a cada poste vacío.
Si abrís tenés
unos planos claros sobre los tachos
unas manchas negras sobre las puertas,
el repetitivo pitido frenético de los basureros.
Tenés, bien lejos de tener,
el ladrillo o el cemento,
hasta que se desarme el círculo alado
yendose como una flecha
lejos de las terrazas
con la marca imborrable
de una luz al sol.
Y,
otra vez,
a contar monedas,
papelitos,
los yuyos
empecinados
en desarmar
la cuadra. 

30 jul 2024

Un peligro sin ganancia

¿Cuál es la sintaxis de la época? Más bien, el runrún, el modo en que se van a deslizar las palabras en un léxico determinado. Porque en el fondo, ahí en el hueco del oído, el tono que se escucha es parecido, como copias de copias de copias de un lenguaje hablado, de cierta verborragia canchera, luminosa, apreciable y con momentos de gran conexión con un sentimiento compartido. Es una conexión con la época, con algo común a cierto conjunto de clase. Son lectores hablándole a otros lectores, un micro mundo, cada vez más chico, cada vez más amplio, pero poco transversal. Es una conversación de una generación que le habla solo a su generación. Una serie de tópicos que se repiten hasta el cansancio que circulan alrededor de las taras de esta época, de cierta inmovilidad, de ciertas responsabilidades que son más antiguas que la prehistoria, pero se vuelven posmodernamente agobiantes porque en el fondo nadie quiere ninguna responsabilidad. Hay una generación cultivada altamente calificada, una experiencia del estudio que se vuelve temática, objeto de la representación. En realidad, va más allá de un estudio propiamente dicho, es la dinámica de una carrera sistematizada, académica, de algo que viene masticado. Es un poco, la represión institucional en el área que siempre busca un paso, lento, hacia otro tipo de libertad.  
El sistema se vuelve cada vez más complejo, como si la humanidad fuera subiendo de nivel en dificultad y el laberinto fuera más angosto, más diverso. Aunque, al final, no es un laberinto, es un embudo con forma de laberinto. Y así decanta lo mínimo, un filtro de agua hecho de barro donde la masa del cuerpo hace presión para atravesar una porosidad y caer a cuentagotas. Ese es el sistema de selección, un filtro que nadie sabe cuál es. Una estructura de presión, unas gotas exitosas. Afuera, el mundo. 
¿Hay otra voz? Sí, siempre hay otras voces y, por momentos, también hay tótems de otras voces. Unos monumentos que encauzan todo lo subterráneo, todo lo que era un deshecho o un disvalor, para que se convierta en un teatro lleno de gente. Es la vieja tradición que pasa de tíos a sobrinos, como un ciclo sin fin. Una dinámica que parece una maldición, y se hace difícil celebrar la magia negra cuando se rinde ante el culto central. Casi como curar el mal de ojo con un padrenuestro de la religión monoteísta que el viejo imperio romano canonizo después de Constantino. Se puede hablar, se puede volver discurso, una vez que se le da permiso, una vez que es un botón más del poder. Mientras era catacumbas, mientras era vanguardia, solo había peligro sin ganancia.
La pregunta entonces puede ser, qué es hoy un peligro sin ganancia. Una voz sin discurso legitimado, una explosión incómoda para el oído. 

4 jul 2024

Esta noche dolorida

Sea penumbra esta noche dolorida,
sobre unas sábanas 
donde tu piel brille
radioactiva,
con toda la energía escondida
de las encuentros funestos. 

Todas las cosas correctas
fueron dichas
pero no son suficientes.
Sobre los vidrios
una ciudad falsa de luces
borronea la claridad,
atrás las nubes,
adelante un sillón usado.

Tiembla el silencio
porque se acerca un portazo
que en lo oscuro
haga terremoto sobre lo nuestro. 

Hay pisos deshabitados
basura sin recoger
una madrugada cayendo
sobre la altura
contra la calle
contra la luna. 

Baste la penumbra
de esta noche dolorida,
y, sin embargo, cuando no alcanza,
no alcanza.

25 jun 2024

mundo atado

Hagamos un mapa,
dijiste.
Poné todos los puntos
que te unen
a mí
al mundo.

Hagamos algo nuevo
que no sea un dibujo
sino más bien
una huella.

Después, buscá una cuerda
que sea tan áspera
como para soportar la intemperie
y enrojecer los dedos. 
Anudá cada referencia,
probá la tensión. 
Que sobre el mapa 
quede la sombra
de nuestro mundo atado.

10 may 2024

Un país salado

Mi país es como su mar.
Una corriente submarina a contramano
y unas olas repitentes que
nunca coinciden.
Van y vienen,
cruzado y feroz.

Igual al ánimo
de sus habitantes
golpeantes como átomos
cuando la temperatura sube
sin lugar de salida. 

Mi país es su mar
broncíneo
extenso, fértil,
sin paz y cruel. 
Preparado en lo profundo
con una memoria sin olvido,
y en la superficie
una piel poderosa
unas escamas líquidas
que golpean y se deshacen.  

16 abr 2024

Ventanas

Cuando ya no queden ventanas,
todas rotas 
con los dientes
naranjas y filosos de la tarde,
un segundo 
antes 
que la luna se corte
por el filo de su imagen
para gotear sobre los restos
del marco
y la noche,
habrá que ir al desierto,
con un solo objetivo,
buscar la claridad
la transparencia,
la dureza,
la protección
de la arena
para masticarla
como vidrio
y reconstruir en la panza
un cristal
donde mirar el mundo. 

2 feb 2024

La mascota de la Pachamama

Tienen los ojos de los inocentes, 
la memoria de un recién nacido,
y la torpeza de los amantes dulces
que se contornean contra las rutas
con la agilidad de los pájaros
para volar sobre el desierto. 

Hasta las piedras
se quedan quietas por sus pasos
para no perturbar
la historia montañosa
de su estirpe.

Todo viento sabe,
porque se repite
como una memoria rota,
que alguna vez la tribu
masticaba tierra hasta saciarse
y vomitarla hecha un dios. 
La Pachamama
será buena
será generosa
será paciente
será dulce, 
pero también rencorosa
cuando tocan a sus favoritas.
No hay nada más temible que una venganza 
con el tiempo de los eternos
para cobrarse. 

Debería rezar un cartel,
cuidado con las vicuñas,
de tan inocentes
son peligrosas,
guardan
la maldición de una madre
en sus venas.