Cómo podés ser una llama
sola,
fuera de la hoguera,
del fuego permanente,
de una cadena azul y naranja
enlazada en el continuo crepitar
de la materia convertida en energía
en potencia
en el calor más humano,
más profundo
como el de una noche
abrazados bajo las sábanas.
Cómo podés ser una llama
fuera del mundo
de la comunidad
tan única en la calle de gente.
Una llama cegadora
e hipnótica,
una luz austral
para que lo próximo
pueda ser una oscuridad subrayada.
Cómo no voy a ser un nudo en el estómago
una quietud involuntaria
un par de ojos que no quieren perderse nada,
un muerto de miedo por la fascinación,
un reloj que quiere girar
solo en la misma hora.
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