2 ago 2011

Uno de aventuras


Las novelas de aventura son aquellas que logran que uno vuelva a ser un chico que siente que las cosas le pasan a él. Son esas que logran que cuando uno lee, deje de leer para imaginar simplemente que está en el mundo de la novela, deja de estar sentado para correr por una ciudad desconocida y descubrir crímenes y enigmas, sentir el amor de alguna chica y la ansiedad por empezar una nueva aventura. Las novelas de aventuras son esas que logran que una deje de ser lector para convertirse en protagonista.

Una de las mejores novelas que escribió un simpático español, Carlos Ruiz Zafon, es “La sombra del viento”, la historia de un niño que un día su padre lo lleva a un misterioso lugar escondido en la Barcelona de principios de siglo, donde elige un libro que cambiara su vida y lo enviara a una vida de aventura, intriga y secretos. Pareciera a ve runa especie de circula entre nuestra lectura y entrada en este mundo mágico y aventurero, y el hecho de que el protagonista, al igual que nosotros, a partir de un libro comience su aventura.

Uno llega hasta la última página habiendo reído, llorado y sin aliento en espera de la revelación final. Detrás del libro que elige el protagonista hay una historia que lo envolverá y le dará entre otras cosas un compañero inseparable y un amor irremediable. Varias historias se entrelazan y abren nuevos caminos, todo surcado por la historia de la pos-guerra y bajo la sombra del franquismo. Entre otras novelas del escritor, como “El príncipe de la niebla” y “El juego del ángel”, ésta es la más lograda en su narrativa y madurez creativa. Si bien tiene un dejo de misticismo y fantasía, la historia logra atraparnos y sumergirnos en un mundo irreal logrando el mayor grado de veracidad, en donde uno cree que todo puede pasar.

Ahora a la manera de propaganda de I-Sat un fragmento que lo resume todo:

“-Este lugar [el cementerio de los libros olvidados] es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene alama. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace más fuerte. Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizás tan viejo como la misma ciudad.”

Cada libro es un paso de vida, una aventura nueva. Este no se queda atrás.

Ramiro N. Bugarín

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