Nos invitamos a algo
que no íbamos a cumplir,
pero era necesario
para que el hilo
que nos ataba
siga ahí,
evitando el roce de una luz
que amenazaba hacerlo transparente.
Las promesas, como un crédito,
traen del futuro
todas las certezas imposibles
que no hay en el presente.
Más segura es una apuesta,
una perdida,
el hilo tenue:
todas
esas máscaras
del deseo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario