Antes contabas monedas,
ahora papelitos,
mañana los pájaros circulares
sobre el cielo blanco.
En las calles no vas a tener
nunca más los faroles,
sólo la memoria
de lo que una vez fue la ciudad.
Si cerrás los ojos,
podés, igual, decir
uno...dos....tres...cuatro,
a cada paso,
a cada poste vacío.
Si abrís tenés
unos planos claros sobre los tachos
unas manchas negras sobre las puertas,
el repetitivo pitido frenético de los basureros.
Tenés, bien lejos de tener,
el ladrillo o el cemento,
hasta que se desarme el círculo alado
yendose como una flecha
lejos de las terrazas
con la marca imborrable
de una luz al sol.
Y,
otra vez,
a contar monedas,
papelitos,
los yuyos
empecinados
en desarmar
la cuadra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario