Te digo lo que es la libertad
para mí: no tener miedo,
me responde un oráculo
cuando le pregunto por el amor.
No lo ve en las vísceras
ni por el vuelo de las águilas
en un ágora despoblada
por el frío y la guerra.
No lo ve en las cartas
ni en una luna
que juega a esconderse
para molestar a cada signo.
Lo ve en una imagen,
en una pausa pixelada,
en una cantante hermosa
que grita aunque siempre canta.
Pregunto para que no me responda.
Un oráculo siempre esquiva la mirada
a veces al piso
a veces al cielo
será por el lunar en el ojo
o por las uñas pintadas
pero su palabra es certera
y nunca cierta.
Siempre tiene
una respuesta
que no refleja
la pregunta.
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